Alberto Fonseca nació en Venezuela y construyó su voz artística entre la canción de autor, el periodismo y la literatura. Su obra refleja una búsqueda constante por la palabra precisa y la emoción contenida.
Radicado en República Dominicana desde hace años, su trabajo musical se nutre de las tradiciones de la canción latinoamericana sin pertenecer del todo a ninguna de ellas. Hay en sus canciones algo de Silvio Rodríguez, algo de Serrat, y mucho de una voz propia que no cede a modas ni formatos.
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En 2005 publicó La llave del alba, su primer álbum, que definió las coordenadas estéticas de todo lo que vendría después: letras densas, arreglos austeros, y una honestidad que incomoda de la manera justa.
Diez años después, Amor de la historieta (2015) amplió ese universo. Más maduro, más arriesgado, el disco confirmó a Fonseca como un artista que prefiere el tiempo largo al impacto inmediato.
Paralelamente a su carrera musical, ha ejercido el periodismo y la escritura. Sus textos — publicados en revistas y medios digitales — comparten con sus canciones la misma obsesión por el detalle y el ritmo de la frase.
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En 2026 regresa con un nuevo disco. Los detalles llegarán en su momento. Hay cosas que se anuncian solas.